Este café será un poco más largo porque en vez de 1 semana, será de 2! Es lo que tiene tener que organizar rutinas, que se pierde más tiempo organizándolas que haciendolas, pero be…

Un lunes, más lunes que nunca, arranca mi temporada en Iberostar, la 10ª temporada dentro de la compañía y la misma cifra para Jardín del Sol, un lugar que se puede considerar mi segunda casa y en el que paso más de 1/3 del día “luchando” para que sea, de nuevo, una gran temporada y todo salga como se plantea y pretendemos. Todo hay que decirlo, no he arrancado de la mejor manera, ya que se han mejorado las conexiones inalámbricas para que los clientes disfruten de una conexión más fiable y una mejor señal y me he encontrado sin linea y sin teléfono nada más llegar, cosas del directo que cuando los técnicos estuvieron trabajando, se “olvidaron” de mi despacho…, menos mal que aún hay gente competente y el problema se ha podido solventar, pero como se suele decir “la primera, en la frente”

Primer día y ya me queda claro que el nivel de café y su consumo van a ir “in crescendo”, el combinar el trabajo de mi departamento con el de redes sociales y eventos sociales va a ser una árdua tarea, gratificante en su consecución pero agotadora en el proceso, de ahí que seamos tan amantes del café jeje.

Una semana laboral de lo más corta, 3 días y de vacaciones de nuevo, algo a lo que podría acostumbrarme jeje, pero antes de comenzar la Semana Santa y la Pascua, tocaba un evento más y de nuevo en el Casino de Mallorca, esta vez Totbar, un evento en el que en su mayoría congregaba a profesionales del sector de la hostelería, con competición de tiraje de cerveza, Estrella Galicia, diferentes stands en las que degustar un buen gin, un coctel e incluso un café, una tarde en la que probar y contrastar impresiones, hacer un poco de networking y en definitiva pasar un rato excelente con grandes profesionales.

TotBar

Arranca la Semana Santa, madrugón y al aeropuerto, sin que las carreteras aún estuviesen puestas, 04:30h., llegamos para embarcar destino Barcelona y posteriormente, como si unos niños fuésemos, Port Aventura! Aún nos quedaba un largo paseo de avión y tren, pero antes del mediodía ya estábamos en nuestro hotel, Gold River, una afluencia de gente más que notable pero era de esperar, un día estupendo con una temperatura genial y el comienzo de fiestas son un reclamo más que atractivo para los parques de atracciones.

Una sensación agridulce en nuestro paso por el parque, lo pasamos en grande pero en el check-in tuvimos más de 1 hora de espera para que luego no encontrasen la reserva aún teniendo el confirming y a esperar un poco más, ya que el recepcionista, no muy agradable, nos dice que podemos sentirnos afortunados porque nos deje entrar en el parque antes de las 15:00h., actitud poco acertada hacia alguien que espera disfrutar de unos días de ocio.

Port Aventura

Dentro del parque más sensaciones contrarias, un gran ambiente de público con ganas de pasárselo bien, pero a pesar de los 20 años del parque, eso no fue del todo posible, algunas atracciones paradas por fallos técnicos, largas colas congeladas porque de repente otros nuevos problemas técnicos y se paran hasta nueva orden, algo que no se puede permitir ni por los precios ni por las fechas…

Tras recordar lo que es ser un chaval y reír hasta que nos doliesen las mejillas, eso sí con un poco de agujetas ya que sentirse chaval es una cosa y serlo otra…, la edad no pasa en balde xD, nos volvimos hacia Barcelona. Al día siguiente parada para recuperar energías en los baños árabes, Aire de Barcelona, una experiencia de lo más recomendable y un regalo con el que seguro aciertas, masaje de 15′, circuito termal y degustación de té, una combinación más que acertada para recuperar todo el desgaste de los días previos. Y acto seguido y de lo más relajados tarde de compras por l’Illa Diagonal, hacía algunos años que estuve, pero la han ampliado y es un centro comercial de lo más completo para perderte todo un día de compras, un día genial para desconectar de las prisas y el ajetreo.

El resto de días por Barcelona fueron de lo más familiares, comida por aquí, cena por allá y un hueco para hacer un cine, las horas pasaron volando y de la misma manera estábamos de vuelta a casa, nueva comida familiar y a descansar lo que quedaba de día que la Semana Santa se acaba y retomábamos la rutina, de trabajo, reuniones, más trabajo, algún evento y un poco de estrés de ese que nos mantiene alerta para que no bajemos la guardia.

Una semana de lo más tranquila, organizando la apertura de Jardín del Sol para que todo esté listo y en orden, viernes día 10 apertura sin contratiempos, los primeros clientes entrando a lo que se prevé una temporada intensa pero con buenos resultados como viene siendo costumbre.

El fin de semana se esperaba tranquilo con un único evento a la vista, que eran las puertas abierta del Molí d’es Comte, pero la fastidiosa alergia hizo presencia y al final nada pudo ser, fin de semana en cama cual sauna para bajar la fiebre y hoy lunes, con los pañuelos en la mesa, los oídos que parece que estoy bajo el agua y la mirada llorosa, en la oficina de nuevo a esperar una rápida recuperación…

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