Tras una larga temporada sin escribir por muchos motivos, hoy me dispongo a volver con renovadas energías y con un post muy personal y a pecho descubierto que me hacía muchas ganas escribir…

Hoy hace una semana que cumplí años, la esperada fecha en la que a uno le suele hacer mucha ilusión levantarse y que este año por muchos motivos se presentaba algo menos festiva y alegre que en otras ocasiones…, mi zona de confort se había visto superada, mi estado anímico inestable y a pesar de ella puedo decir que ha sido el año que más querido y que más “arropado” me he sentido, muchísimas personas dedicaron un momento de su día para acordarse de mi, desearme lo mejor y recordarme, por SMS, mail, whatsapp, llamadas, Facebook, Twitter, LinkedIn e Instagram, que estaban ahí, un “punch” anímico que llegaba en el momento idóneo para darle la vuelta a la situación y querer, aún con más fuerza, superarme y marcarme nuevos objetivos y proyectos…, a todos ell@s ¡MUCHAS GRACIAS!

Y volviendo al título del post, el Karma, algo en lo que no he creído del todo, pero que es este lapso de tiempo, corto pero intenso, me ha demostrado que es cierto…

Según la RAE, el Karma básicamente es la fuerza espiritual, sin adentrarnos en lo que las religiones como el budismo o el hinduismo pretenden explicar con el concepto y lo que deriva de los actos del individuo y sus sucesivas reencarnaciones, para mi, y lo que creo que más o menos entendemos todos, es que los actos que hagas hoy marcarán las circunstancias y resultados que tengas mañana; o dicho de otra manera, dedica tus fuerzas y ganas a hacer las cosas con pasión y de la manera correcta que los resultados, seguro, acabarán llegando…, una máxima que nunca había formado parte de las mías, pero que esos resultados han llegado y que puedo decir que ahora mismo será un proceder que me marque a diario.

Frase de Karma

Una de las mayores recompensas que he tenido en todo este tiempo, también he tenido desilusiones, fracasos y errores (pese a ello contento y satisfecho porque eso suma igual que una victoria aunque más a largo plazo), ha sido la cantidad de personas que he podido conocer, conocer sus historias, saber qué les apasiona y sentir un feedback distinto en cada momento, algo no tan solo gratificante, algo muy enriquecedor.

Y hasta aquí este momento de reflexión profunda en el que, sobre todo, dar las gracias, seguir el camino que me he marcado, alcanzar los objetivos que creo alcanzables y en definitiva ser feliz.

 

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