Hoy nos vestimos de rosa y no porque vayamos a una fiesta, hoy nos vestimos de rosa porque es el día mundial del Cáncer de Mama; no es una fiesta, es una batalla que a 1 de cada 8 mujeres les toca lidiar…, y es medicina fundamental el apoyo y el optimismo.

Bravo por las campañas de solidaridad, bravo por los mensajes de concienciación que se repiten una y otra vez con el lema “no estáis solas”, bravo por las que se cortan la coleta por las que ya no la tienen y bravo por todas esas personas que con su voluntad y sus gestos devuelven el sentido a la palabra altruismo haciéndonos olvidar, por un instante, el egoísmo imperante que hoy en día prolifera y nos atrapa.

Hoy escuchaba, acongojado y con tristeza, a una compañera que recientemente ha perdido a su hermana, hace 3 días…, relataba lo duro que es ver cómo se apaga la vida, cómo por aferrarte a ella y hacer un pulso al cáncer te conviertes en la sombra de lo que fuiste…, conectado a una máquina que te destroza por dentro para devolverte a lo que, en muchas ocasiones, no conseguirás recuperar, pero eso sí, luchas, la palabra con más sentido y significado que debe copar el titular de este día es LUCHA, la valentía de plantarle cara, mirarle a los ojos y enfrentarte a lo que te está matando…

Por desgracia, todos podemos contar casos de lucha que nos han tocado muy de cerca…, la palabra cáncer asusta, atemoriza y entristece nada más pronunciarla, hemos vivido las consecuencias y los fatales finales…

Es por eso que, hoy, ese día que se ha señalado en el calendario para que la sociedad recuerde que la vida puede ser dura, fugaz e injusta, que hemos de agarrarnos a ella, a esa vida que nos da y nos quita y que nos recuerda que, indudablemente, estamos de paso…, mayor motivo para saber que el reloj no se detiene y que hemos de vivirla y hacer que tenga sentido nuestro tiempo…, para que en el momento que sea podamos afirmar “he vivido”.

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