La responsabilidad colectiva ~ post-confinamiento

Hace 11 días que di por cerrado este diario. 11 días que, aparentemente, habíamos iniciado una nueva normalidad, y se había estabilizado la situación. 

Hoy, volvemos a ver sobre nuestra realidad, que el confinamiento nos acecha nuevamente. La sombra del encierro vuelve a perturbar nuestra, recién estrenada, vida post-covid. 

Y, ¿a quién hay que agradecérselo?. A todos y cada uno de los que no han sabido estar a la altura cívica. La afirmación de que “hemos sido una nación ejemplar”, cuando estábamos obligados a quedarnos en casa, era tan errónea, como esperar que la gente sea responsable. Y todo eso nos ha quedado grande como sociedad. 

Ha habido realidades de todos los colores. Los ha habido que hemos hecho un esfuerzo de conciencia, y de sentido común. Hemos mantenido la distancia, en mayor o menos medida. Hemos llevado la mascarilla siempre que la distancia no ha sido posible (que viviendo en el centro, era siempre que pisásemos la calle). 

Pero se ha demostrado que eso no ha sido un acto generalizado. Se ha demostrado que la gente es egoísta e insolidaria. Y que hemos fracasado como sociedad y como conjunto. En cuanto nos han levantado el veto, las fiestas, los excesos y las concentraciones se han sucedido sin medida. Las publicaciones en redes sociales, han demostrado que la mascarilla era un adorno a gusto del consumidor. 

Esas mismas publicaciones han hecho más que presente que no hay raciocinio en nuestros actos. Que creemos que nuestros amigos y familiares son inmunes y libres de cualquier mal. Los abrazos, fotos de grupo bien pegados, los besos y las muestras de afecto sin distancia alguna, era un constante. 

No quiero menos a mi familia, ni amigos, porque no esté pegados a ellos cual lapa a una roca. Me cuesta no hacerlo, pero es momento de superar esta realidad, no demostrar la rebeldía absurda e irracional que ahora, nos está llevando a descontrolar cifras de contagio, y a tener que ir a cenar con mascarilla tras cada bocado. 

Hoy decido hacer este capítulo extra por un motivo. Por el de que estamos rozando los 1.000 contagios en un día. Cifra que se barajaba antes de las fases. Y que nos advierte que estamos pisando la línea de no retorno, recuperar el confinamiento, y volver a la casilla de salida. 

Y todo por un motivo claro, la irresponsabilidad. No hemos sabido hacer las cosas bien, y es que es desesperante pasear por la calle y ver los corrillos, los borrachos de turno ocupando terrazas que antes eran plazas de aparcamiento, vociferando y demostrando lo triste de una sociedad involucionada. 

Irresponsabilidad que no es única dentro de nuestras fronteras. Inglaterra ha demostrado la misma falta de sentido común…, y numerosos países siguen con poblaciones desconcienciadas. Llegamos a extremos de que existan “COVID partys” en las que la gente va a infectarse para generar anticuerpos…, las sectas de la pandemia. Feligreses con el cerebro en pausa, que se dejan convencer con realidades peligrosamente absurdas. 

Mañana estrenamos medida drástica. Medida más que evidente y esperada. Mascarillas all time, mascarilla en todo caso. Muchas voces critican la medida, cuando lo que deberían hacer es criticar lo que veíamos estos días. Ahora se escandalizan porque nos “tapan la boca”, cuando muchos iban por todo con los ojos vendados. Quien siembra vientos, recoge tempestades. 

Esperemos revertir esta situación entre 1 y 2 semanas vista. Esperemos ganar libertades nuevamente, recuperar la tranquilidad de nuestros ritmos de vida. Pero hasta que la sociedad no aprenda, nunca lograremos cambiar nada. Y no nos engañemos, hasta que no le toca de cerca, o le tocan el bolsillo, a la gente le da, absolutamente, igual todo. Necios y gente de pocas miras…

La prensa sigue siendo la de siempre. No se ha publicado apenas la obligatoriedad de la mascarilla en el BOIB, y, según la prensa, las cancelaciones de reservas turísticas, se multiplican… Seguimos con ese periodismo basura, y que tanto daño hace al conjunto de la sociedad. Cuando ellos quieren, hacemos un Bienvenido Mr. Marshall y le ponemos la alfombra roja a los turistas. Los salvadores. Y cuando ellos quieren, turismofobia a raudales. Menos mal que tengo opinión propia, y pienso por mi cuenta…

Espero poder escribir sobre otra cosa, pero lo que dio pie a mi diario, sigue siendo el azote del mundo entero. Y pese a que para muchos ya es cosa del pasado, los hay que tenemos más de 2 neuronas haciendo eco en el cerebro, y somos sensatos. Intentad actuar de manera cauta y responsable, y demostrar ser mejores de lo que éramos antes de conocer un retahíla de palabras nuevas. 

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