Diario de un Confinamiento – Capítulo 96: el del motor de arranque

Hoy la alarma no ha pesado. Alarma de viernes, es el preámbulo del fin de semana. El cuerpo sabe que se acaba el madrugar por unos días. Además hoy se presenta un día “normal”. 

Y así es, sin incidencias (ninguno rara, ni ninguna que no sea habitual). Papeleo al día. Números al día. Costes al día. En 3 semanas he hecho más números que en una temporada entera. 

Mi diario de hoy va a ser escueto. Capítulo tranquilo. Y eso que yo de cualquier cosa saco una gran historia. Ese es mi fuerte, de cualquier anécdota, o de cualquier cosa cotidiana. Hay que reconocer que es un arte que algo simple, parezca una aventura. Como decía Nach Scratch, el que hace de contar historias un arte. 

He salido corriendo del trabajo que tocaba mecánico, y siendo viernes, él tiene las mismas ganas de irse que yo. Ya hacía tiempo que no tenía visitas al matacoches, y ya era raro. Esta vez ha sido motor de arranque. 

Es que la aventura era la siguiente. En frío arrancaba sin problema, si lo paraba e intentaba volver a arrancar, no había manera. Claro, en una ocasión normal es un, bueno, arrancas, vas al destino y listo, ningún problema. Pero lo que era una odisea, era ir a poner gasolina, ir a hacer la compra. Me quedaba como 10 minutos sin poder encender el coche, como si de una película de policías se tratase y estuviese de guardia. 

El noticiario nos deja 8 fallecidos y los contagios remontando. 8, la peor cifra desde hace más de un mes. Nos vamos hacia una consecuencia terrible…, y no aprendemos. 

Esta noche toca amigos, y así todo el fin de semana. No podemos perder la vida, pero tampoco perder el foco de la cordura. Responsabilidad para seguir viviendo. 

Mis pensamientos hoy están en que los pulsos de la vida se marcan con los momentos de felicidad. Esos momentos son fugaces, instantes, pero importantes y la sal de la vida. Eso es lo importante, eso y la salud, lo demás es secundario. ¡Fuerza! 

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