Diario de un Confinamiento – Capítulo 90: el de la última comparecencia

Qué me gustan las mañanas de sábado. Ese día que te despiertas sabiendo que te queda todo el fin de semana. Es el día de cero tensión y de cero estrés. Me he vuelto a despertar a las 07:07h., qué felicidad que la hora haya sido meramente informativa, y a seguir durmiendo. 

Nos hemos levantado tiempo después, y bueno, hoy sí ha tocado “fer dissabte”. Ordenar, limpiar…, vamos, cosas de casa. También nos ha dado el día para poder cocinar tranquilamente. Hemos hecho salmón. Con las tolerancias permitidas de Laura, debido a la histamina, los menús son complicados siempre. Complicados por el hecho de seguir cualquier receta, todo lo hemos tenido que adaptar. Y el salmón, pese a que no esté permitido, es una incorporación que debe hacer de poco en poco. Una de las fases de adaptación. 

Para mi genial, el salmón me encanta. Pero soy solidario, e intento adaptar lo que me apetece a lo que ella puede. Eso sí, el queso es un tema el que no puedo ceder, me pirra demasiado. Con la incorporación del salmón, esperamos que el mes que viene podamos ir a cenar una noche de sushi. Qué lo echo de menos. 

El noticiario pre-nueva normalidad, nos deja nuevamente números. 7 fallecimientos en las últimas 24 horas, y más de un centenar de contagios. El ritmo de contagios en España lleva una dinámica similar (siempre y cuando no nos digan embustes), oscila el centenar a diario. 

Hoy sí hemos visto la, aparentemente, última comparecencia de Pedro Sánchez. Nada nuevo, el reflejo que en adonis, se gusta y es más que evidente, aunque eso carece de importancia para los ciudadanos… Que España tiene que entenderse con España…, a buenas horas. 
Salimos del estado de alarma, los ERTE sin tener clara su continuidad, las medidas de la normalidad, serán de chiste por la responsabilidad colectiva. Vamos que nos acercamos a una nueva situación, incierta, inestable y, muy probablemente, insostenible. Ya veremos…

Y mientras, la OMS, que nos dice que esto se acelera y que ojo, que nos vamos a la mierda. En cuanto a esta pandemia, siempre he intentado ser realista e incluso optimista en muchos aspectos (y mira que yo no soy la persona más optimista del mundo). Pues ahora, lo que veo, es que nos espera un julio muy incierto y preocupante. Esperemos que no tengamos que arrepentirnos por querer salir airosos. 

Tarde de videollamadas. Horas para ponerse al día con Raven y Carmen. Hacía ya algunas semanas que no hablaba con ellos. Y había muchas cosas que contarse. Las horas pasan voladas cuando estás a gusto con los amigos. Aunque sea con la distancia de Londres y Palma. Pero que los kilómetros no impiden, nunca, no querer a tus personas especiales. 

Por la noche intentaremos también una videollamada con Ceci. Esas nuevas formas que el confinamiento nos ha “obligado”, para comunicarnos, han creado nuevas costumbres. Creo que es un buen aspecto de todo esto, y una manera de tener esa línea de comunicación, para que no pasen los días sin que sepamos de la gente que nos importa. 

Mis pensamientos hoy están en la preocupación de lo desconocido. Nos vamos a una nueva forma de vivir, unas nuevas formas de sociabilizarnos. Tengo mis dudas de que la gente sea capaz de entenderlo. Y no confío en que la gente supere el egoísmo de pensar en lo que tienen que hacer. Me da miedo que por la estupidez, tiremos por tierra todo lo que hemos vivido en un centenar de días. Hay que seguir predicando para que los que no entienden lo que es lo correcto, lo hagan. ¡Fuerza!

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