Diario de un Confinamiento – Capítulo 89: el de la sombra del viento

Me despierto a las 03:17h., y esta vez nada tiene que ver ni el insomnio ni el poder dormir. Tiene que ver que 2 imbéciles iban por la calle, movil con la música a tope y cantando como si en un karaoke japonés estuviesen…, pero cómo puede ser que la gente no sepa vivir en sociedad. Es que ni lo básico…

Ya lo dice el Comandante Lara, tiene 1 neurona más que un caballo, para no ir cagándose por la calle. Y ojo, que le tengo más respeto a los animales, que a muchas personas. Con diferencia, los animales no se esfuerzan en ser estúpidos. 

Pues nada, concilio el sueño unos minutos más tarde, pero aún así ya me fastidian el descanso. Me levanto cruzado, y con ganas de lanzar el despertador por la ventana. Pero claro, luego piensas, “eres uno de los afortunados que ha vuelto a trabajar”, por lo que me incorporo y entiendo que planteaba mal la realidad. 

Al fin llega el viernes, y el final de otra dura semana. Ya sólo nos queda una más para que la puesta a punto acabe, la otra, ya será oficialmente temporada pura, y probablemente, un poco más dura. 

Ha tocado apretar para dejar todo al día. María, ya no tendrás que volver a archivar nada en mi ausencia, tranquila que todo está como toca. David, recuerda que ya te dije hace ya mucho, que una y no más jeje. Además, cuando te vas con las cosas en orden, la conciencia ayuda a que el fin de semana sea realmente para desconectar. 

El noticiario, en su línea. Se actualizan los totales de fallecimientos, y así, de repente aparecen 1.177 fallecimientos más. Eso se entiende de los últimos 10 días, que ha sido el tiempo que han estado sin actualizar datos. Pero ojo al dato, nos dicen que en la última semana han sido 40 personas. Vamos a ver, si hacemos una media básica de primaria, son 117 personas al día, porque son 10 días. Pero de repente 40 en la última semana, por lo que ¿nos están diciendo que los 3 días anteriores a esa semana fueron 1.137?

Por lo que, de ser así, son 379 por día, vamos, dividido entre 3. ¡Pero qué narices es esto! Y ante todo esto, la táctica de despistarnos con la mascarilla de tiburones de Fernando Simón, es una estrategia maestra. Porque claro, quién va a odiar a ese hombre. No se le ve maldad alguna, sí ha dado palos de ciego, ¿o le han dicho que los diera? Porque no olvidemos que nada pasa por casualidad. 

El lunes reabren los locales nocturnos, como ayer comentaba. Ahora sabemos un poco más. El horario sí que me sorprende. Cerrar antes de las 02:00h., pero servir en barra hasta las 22:00h…, será la primera vez que es un pub o en un garito de noche, me sirvan las copas en la mesa. Y la pista de baile se debe reacondicionar con mesas y sillas. Ojo, que como alguien mueva los pies al ritmo de la música, a la calle. 

La mascarilla cobra más peso en nuestra nueva normalidad. Obligatoria en interior de espectáculos y locales comerciales. Comercio, a mi entender son tiendas, pero claro, como en estos tiempos de pandemia, todo se tiende a interpretar hasta el hastío, comercio puede ser cualquier sitio en el que se comercie. Vamos, que los bares y restaurantes también entran en ese entendimiento. La historia de siempre…

Y otra noticia triste, otro nombre propio que nos impacta su muerte. Carlos Ruiz Zafón fallece a los 55 años. Otro que se va dejando un gran legado a su paso. Otro que se marcha joven. El libro que me ha acompañado en este confinamiento, “La Sombra del Viento”, ha sido especial por muchos motivos. Ahora será un libro que no olvide nunca. 

Mi tarde se presenta tranquila. Teníamos unos planes, que finalmente se han visto modificados a la próxima semana. Así que, en vez de buscar plan alternativo, el mejor será descansar un poco. Tarde de películas. Laura seguirá con encargos que tiene de Alma Alcestis (que el que no la siga en Instagram, no sé a qué espera, @almaalcestis). Y oye, que hay que tomarse las cosas al ritmo que vengan. 

Además, hoy en Disney+ han estrenado Frozen II, y ya que no fuimos a verla al cine, hoy es el día. Así que maratón de Frozen. La 1 y la 2, y entre medias, Frozen una aventura de Olaf. Somos muy de películas Disney. Sobre todo, porque no es lo mismo la visión que obtiene un niño y un adulto. Siempre hay que saber captar esos guiños que hacen al público más mayor. 

Mis pensamientos hoy están en los que, irremediablemente, se van antes de hora. Creo que hay personas, muy mayores, que saben que han tenido una vida larga y plena. No estoy diciendo que nadie se quiera morir, pero los hay que se sienten satisfechos con su trayectoria, que han vivido. Y otros muchos, les sorprende un adiós prematuro, unos planes que nunca se cumplirán. Hasta los hay que la vida les golpea de tal manera, que aún no han empezado ni a pensar en un futuro. Presento mis respetos, por ellos y por su memoria. ¡Fuerza!

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