Diario de un Confinamiento – Capítulo 60: el de las despedidas a distancia

Noche ajetreada aunque no por mi. A las 5 de la mañana una tía (imagino que borracha), gritando por la calle y con una olla dando golpes. Dudo bastante que se estuviese manifestando. Y es que como ya dije, el no tener ni oficio ni beneficio, hace que la gente se crea en unas vacaciones perpetuas. Muy triste. 

He llevado a primera hora, el coche al mecánico. Esta vez no le pasaba nada, sólo una revisión pre-ITV. El martes me han reactivado la cita, así que ya veremos qué tal…, que desde enero que estoy intentando pasarla, ya está bien. Leí que había reducción de tarifas, pero la noticia no era del todo clara, así no sé a ciencia cierta qué me va a costar. 

Cuando he recogido el coche (que ha sido rápido), lo único que me ha dicho es que sigue perdiendo líquido anticongelante. Es cierto que es un problema de una pequeña fisura en el depósito, que ya tenia identificada. Pero por lo demás, todo en orden, así que esperemos que no haya problema. Iré con calma porque pasar la ITV siempre es un rato largo e imagino que como están las cosas, será media mañana. 

El noticiario nos deja noticias falsamente esperanzadoras, 48 fallecidos, pero según he leído, Cataluña no ha informado de los números, y son los que llevaban la peor tendencia. Así que vamos a ver si mañana actualizan, pero parece que seguiremos sin superar la centena. 

Hoy comienza la obligatoriedad de mascarillas, dentro de los escenarios planteados y que no se puedan garantizar los 2 metros de distanciamiento. Pero que vamos, viendo cómo circula la gente por la calle, parece que se empeñan en evitar la distancia. He ido a comprar pan esta mañana, y en la ida y vuelta creo que menos de un 30% de la gente la llevaba puesta. Y las aceras de mi barrio, apenas son de metro y medio. 

Hablando de gente sinsentido, he visto a una mujer que llevaba un ventilador (de esos que de conectan al móvil), enganchado al cuello y encima del hombro, para que le diese aire por debajo de la mascarilla. Muy lógico todo, al menos es una forma de solidaridad, porque si hay algún tipo de virus en suspensión cerca de ella, se garantiza que es para ella. Enorme el ingenio absurdo. 

Ayer vimos un rato de la Gala de OT, me saltó una notificación de que lo retomaban tras el confinamiento, y me picó la curiosidad. Un programa muy atípico (y no es que sea un gran seguidor del programa), sin público en directo, y tomando medidas de distanciamiento (menos los participantes que viven juntos).

Lo más curiosos (o post-covid), fue ver a los bailarines con mascarilla y que no pudiesen acercarse a ninguno de los participantes, al igual que los profesores de la academia. Nada, fue un rato, porque las conversaciones me parecían tan infantiles, que me cansé rápido. 

Han estrenado la segunda temporada de otro formato relacionado con restaurantes. Lo emiten en Netflix y se llama “Restaurantes en Apuros”. Un estilo Pesadilla en la Cocina, pero que la cocina es solo un aspecto a tratar y no tiene todo el protagonismo. Van por diferentes partes del mundo, y como amante de los viajes, también es interesante conocer rincones y costumbres. 

Y esta tarde me han dado una mala noticia, la tía de mi padre ha fallecido, la tía de Barcelona como siempre la conocíamos. Ya era muy mayor, pero nunca se está preparado para despedir a un familiar. No ha sido por el maldito coronavirus, pero en los tiempos que corremos, cualquier cosa que le pase a un familiar impacta más profundamente. 

Hemos hecho Skype con Londres, y la verdad que ese ratito me ha levantado el ánimo. Saber de los amigos, comentar las series que vemos juntos, la actualidad… Necesitamos, ahora más que nunca de nuestra gente. La lección que nos ha tocado vivir, es dura e instructiva, una bofetada de realidad a nuestras vidas al límite, sin valorar ni apreciar lo realmente valioso. Mucho estamos aprendiendo, y esperemos que estas lecciones nos queden grabadas a fuego. 

Las 20:00h., hoy no habrá paseo y espero que lo que resta de tarde/noche, sea tranquilo. Hoy no tengo paciencia como para escuchar ni música de otras fincas a altas horas de la madrugada, ni nada… Mis pensamientos hoy están en todos los que han tenido que despedirse de alguien en la distancia, es un adiós a medias, pero no por ello duele menos. ¡Fuerza!

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