Diario de un Confinamiento – Capítulo 58: el de las visitas

Hoy me he podido poner los calcetines, me ha costado la vida agacharme (y eso que estaba sentado en la cama), pero parece que el dolor de espalda va algo mejor…

El tema dormir, ha sido otra vez intermitente, además, la gente sigue creyendo que esto son unas vacaciones nacionales y ya es lo mismo viernes, que miércoles, que lunes. Ponen música hasta altas horas de la noche, cachondeo va y viene… Poca conciencia. Y con eso no digo que esté todo el mundo llorando por las esquinas, pero que si un lunes a las 23:00h. o a las 00:00h. ya no sé oye un alma por la calle, tampoco nos va a pasar nada. Parece que ahora hacer el gamba es el nuevo challenge. 

Esta mañana han tocado visitas médicas y revisiones por doquier. La primera parada ha sido en Son Espases. Qué raro se me ha hecho llevar a mi padre en el coche, después de más de 6 meses sin hacerlo. 

Visita al cirujano plástico (que le ha dado el alta). Visita al traumatólogo que le operó en las 2 ocasiones (este le ha citado para Julio). Por un lado buenas noticias, la evolución es buena, y el fisio ya le puede dar caña al 100%. Por la otra, nos han confirmado que le va a quedar una minusvalía, aunque aún está por determinar, dependiendo de la evolución. 

La siguiente parada ha sido el médico de la aseguradora, al haberse caído en la escalera de la finca, se levantó un informe. Ha venido a ver informes, y el pie. Ha “flipado” bastante cuando ha visto el tamaño del injerto. 

Última visita la del perito del seguro. Aquello parecía un interrogatorio, dónde, cuándo, porqué, cómo… Y una vez que parecía todo claro, alguna pregunta al despiste (imagino que para pillarnos en algún renuncio, pero como la película es la que es, poco nos va a pillar…). 

Tras esta entretenida mañana, ahora a esperar, futuras vistas, llamadas, y a ver cómo evoluciona todo. Lo importante es que mi padre aún puede valerse, aunque sea tan a trompicones y con las muletas. A la vuelta del hospital hemos pasado por el parking porque quería ver su coche (el que lo conozca y sepa cómo conserva el coche, lo entenderá). Parecía un niño con su juguete, ya me decía lo mucho que lo echaba de menos. Al fin y al cabo, un coche te da la libertad y la movilidad que él ahora mismo tanto escasea. 

El noticiario nos deja otro leve repunte, tanto de los fallecidos (no hemos vuelto a superar la barrera de 100), como de los contagios. Era de esperar, es martes y el trabajo del becario se ha revisado. Esperemos que ciertamente sea eso, y nada más. 

A partir de mañana el uso de las mascarillas se hace de obligado cumplimiento, tanto en sitios cerrados, como cuando no se pueda garantizar el distanciamiento social. Vamos, que debería ser obligada y listo (al menos hasta que pasemos de la fase 3). Porque lo del distanciamiento sería posible en la mayoría de casos, al aire libre, si la gente fuese cívica. A mi se me han puesto a caminar a mi paso, en mi dirección, y a menos de medio metro, sin razón aparente, y claro, sin mascarilla. 

No he aprovechado el día, entre ir y venir mis nuevas rutinas se han visto trastocadas. No he estudiado esta mañana, no he cocinado a gusto y sin prisas, no he tomado el sol… Hasta eso se hace ya raro, que las nuevas rutinas ya no se cumplan.

Nos ha llegado una kettle que compramos por Amazon. Cuando fuimos a cenar con JuanRa y Marga, nos enseñaron la suya y cumplía las 3 bes. Buena, bonita y barata. Así que pedimos la misma, y ya son plazos habituales de entrega (imagino que de ciertos fabricantes). Sea como fuere, alegría, porque ya no tendremos que calentarnos el agua para el té en los fogones (nunca he sido muy partidario de calentarla en el microondas). 

Nuevo programa de MasterChef en el que, nuevamente, hay más “salseo” que cocina. Los rifirrafes, las trifulcas y las puñaladas son el plato fuerte del programa, dejando a un lado la cocina. El compañerismo brilla por su ausencia, y como sigan así los derroteros, van a acabar emitiéndolos en Tele 5, entre un Sálvame y otro… Se fue una de las concursantes que no soportaba (aún quedan algunos y algunas), y es que la verdad, bien me caen un par, y para de contar. Apostaba por Ana desde el primer programa, y, la verdad, que a día de hoy me genera dudas. Pero mantengo mi apuesta, como siempre, soy de convicciones. 

Hoy toca nuevo capítulo de El Ministerio del Tiempo, ya lo echaba hasta de menos. Qué fan soy de Alonso de Entrerríos. Aunque ahora que vamos al día de las series que más nos agradaban, vamos a tener que buscar qué ver. He visto el anuncio de White Lines en Netflix y como sale Ibiza y demás, tal vez le demos una oportunidad. La temática no me apasiona, pero tampoco la de Toy Boy, y al final para ver algo de fondo, pues no estaba tan mal.
 
Y mañana día completo, recados con mi madre, café con Alejandro, peluquero y hangout del trabajo. Imagino que las nuevas irán para delimitar el regreso al trabajo, el cuándo, cómo…, e imagino que los plazos serán los especulados siempre, mediados de junio. Mañana sabremos más. 

Las 20:00h. y segundo día que los balcones hacen el silencio. Mis motivos por los que ya hace tiempo que dejé de aplaudir los tengo claros (y los expliqué en un capítulo o dos), pero, ¿lo tendrá claro también la gente, o es que ya se han cansado?. Mis pensamientos hoy están en los que se sienten perdidos y frustrados, y no tienen siquiera claro el motivo. Estamos experimentando sensaciones nuevas y que no sabemos a penas describir ni identificar, desde que estamos confinados, y hay que ir con mucho cuidado. ¡Fuerza!

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