Diario de un Confinamiento – Capítulo 54: el de las manifestaciones

Otro día gris, y tras las noticias que llevábamos durante la semana, es la manera en la que el tiempo nos ha acompañado. Un poco de respiro tras una semana que se inició de lo más turbulenta. Que si terrazas, que si repuntes, que si cuarentenas…

Estamos a viernes, siempre que llegaba el día más ansiado de la semana, me gustaba ponerme la canción que lleva por título este día, de Manolo García. Eso siempre me dama un buen rollo, salir del trabajo, coger el coche y ponerla a todo trapo para vociferar como si no hubiese un mañana (eso sí, siempre se canta con la ventanilla cerrada, no vaya a ser…). Pues hoy, también me he puesto al gran Manolo, y me ha dado ese punch y a la vez nostalgia. 
Pero haciendo mención a mi capítulo de ayer, hoy vamos a hacer una de esas nuevas primeras cosas. Hoy vamos a cenar a casa de JuanRa y Marga. Qué sensación tan extraña, y sobre algo tan normal que era ir a cenar con unos amigos y pasar un buen rato. Hoy tras más de 2 meses, me voy a sentar en casa ajena.

Qué sensación tan rara, y buena a la vez. 
Volver a vestirme de una manera que no parezca que he cogido la ropa con la luz apagada, también va a ser raro. Desde que empezó el confinamiento (además de no haberme cortado el pelo aún), mi look ha sido siempre, pantalón corto, camiseta de manga corta (es indiferente el color y el estampado), y si he tenido algo de fresquete, pues un jersey cualquiera o una chaqueta de cremallera (de esas de algodón). Yo que siempre he sido de pantalones chinos, de camisa (siempre de manga larga, todo el año). Y cuando había que salir, pues tirantes y en ocasiones pajarita. 

Pero la esencia de cómo es uno, sigue ahí bien presente. Pero lo que me he ahorrado en lavadoras (porque hasta 3 cambios de ropa al día, es lavar mucho, por muy eficiente que sea haciendo coladas), bueno y en gasolina, algo es algo. El otro día hacía cuentas, y durante este confinamiento he ahorrado más de 200 € en gasolina, que por otro lado lo he gastado en el supermercado… Pero bueno, estamos en economía de guerra y un euro es un euro. 

He conseguido marcar la mitad de mi objetivo de tandas con la bici elíptica. Ha sido casi 1 semana que cada día le he apretado un poco más (nada un par de minutos), y estoy bastante contento, aunque eso sí, hacer el doble que ahora lo veo algo más lejano. La semana que viene prueba de fuego. Y hablando de prueba de fuego, me tengo que volver a calzar los pantalones después de más de 2 meses. A ver, confío en que todo vaya a ser un éxito, pero el susto está ahí merodeando. 

El noticiario nos deja sensaciones agridulces. Por un lado hemos bajado muy significativamente la cifra de decesos, y eso hace que rompamos la tendencia de los últimos días. Cosa que no debe hacer que nos relajemos, ya que como hemos aprendido (o bueno, muchos parece que viven en otra realidad), los números de pueden descontrolar muy rápido, y cuesta mucho suavizar los desastres. Además los contagios siguen en aumento (y sigo sin creerme del todo eso de que se están haciendo muchos más tests). 

El lunes pasa a la fase 1 la mayoría del país. Los que eran de esperar, se quedan en la fase 0 (aunque la Comunidad Valenciana, en mi opinión, quiere hacer la carrera por su cuenta sin escuchar las normas…, esperemos que no haya que lamentar). Lo que sí me ha parecido ahora de traca es eso de fase 0,5 que se han inventado para Madrid. ¿Eso es para contentar a la gente o porque tiene sentido? No se debe ser flexible cuando lo que está en juego son vidas humanas…

Mis tendencias políticas son bien conocidas por la mayoría. Que eso no debe confundirse con líderes, ya que a día de hoy no tengo una figura que me represente, ni me acabe de gustar. A pesar de no haberlo vivido, creo que Adolfo Suárez podría haber sido un líder que sí me representase, pero como ya digo, que puedo suponer ya que es algo que no he vivido (eso lo deberían practicar muchos, que defienden cosas que no han vivido y que sólo han escuchado la versión del que se lo ha contado). 

Con todo esto, y añado, que me siento español (como la mayoría bien saben), me gusta mi país (con sus cosas buenas, y en menor medida con sus cosas malas), y estoy orgulloso de ver la bandera allá por dónde voy (al igual que cualquier puede sentir su tierra y los símbolos que la representan). Pero lo que vimos ayer en el barrio de Salamanca, no tiene nombre…, otra vez sin respetarse distancias, otra vez una multitud (aunque no sea en tan medida como el 8M), y otra vez exponiendo un peligro innecesario. Critiqué una por inconsciencia y he de criticar esta también. 

Ya habrá tiempo que dar la cara el que considere que deba hacerlo. Ahora lo más importante es la prudencia, y demostrando que no hemos entendido lo peligroso que es recaer en lo que estamos viviendo, no se puede tener la razón. Considero que ahora mismo el gobierno tiene más detractores que defensores, pero ya llegará el momento en que la “normalidad” tenga cabida el salir todos a una.

Estamos viviendo, protegiéndonos (algunos) de un virus que está claro que no entiende de colores, ideologías, clases ni religiones… Vamos a procurar ser coherentes, y ya por pedir, responsables. Creo que nunca he usado tantas veces la palabra responsabilidad como en este diario… Pero es que no consigo entender cómo ni con la muerte, esa que siempre hemos visto en países pobres, en el tercer mundo o en China, y que nunca esperábamos que la tuviéramos en casa, la gente toma conciencia. 

Esta tarde he ido con el coche a un par de recados, y todas las mesas que veía (que ocupaban plazas de aparcamiento, tal y como se ha permitido), a menos de 1 metro. La gente bien junta tomando unas cañas, un café, o ahí viendo la vida pasar… Total, qué más da verla ahí tirado, si nos importa tan poco y tiene tan poco valor que la cambiamos por salir a toda costa. 

Cada día mi paciencia es más limitada, y tengo que hacer un esfuerzo para ser optimista. Pero siempre acabo lográndolo, eso también ha sido algo que he aprendido de este confinamiento.

Suenan algunos aplausos, las 20:00 h., hoy no se oyen cacerolas. Ya estoy vestido, y en breve salgo para casa de los amigos, qué sensación. Mis pensamientos hoy están en la gente que cree que ya no tiene fuerzas, porque siempre las hay, y lo importante es encontrar el motivo y no la excusa. ¡Fuerza!

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