Diario de un Confinamiento – Capítulo 3: Casacas rojas

Hoy me levanto algo más pronto que en días anteriores ya que a mi vecino, como imagino que a una gran mayoría, le ha dado por las reformas…, como si de un programa de Divinity se tratase está con golpes y maquinaria de corte muy entretenido.

Es imperativo que haga algo de ejercicio de estiramientos, en la compra de ayer, cogí unos botes y tuve que estirarme y tengo una contractura en la espalda…, muy triste…

Pero como aún tenemos que distribuir y reordenar toda la casa, porque parece que no fluye la energía como toca, será cuestión de apretar en eso y al menos estar activo, el yoga o pilates por el momento tendrán que esperar.

Ordenar las cosas es una terapia genial, la verdad, sacarlo todo, repasar libros, revistas, ordenar todo dándole una ubicación nueva…, acompañado de Camarón, Queen, Dire Straits o cualquier otro grupo que suena en las playlist de mi viejo iPod hace, ciertamente, desconectar de verdad, fuera móvil, fuera noticias all time y aunque la realidad es la que es, nuestra cabeza no puede procesar lo mismo una y otra vez sin pasarnos factura, así que hoy ha sido terapia de ordenación compulsiva (y creo que me queda para unos cuantos días viendo como está todo de cosas por en medio).

Las noticias de hoy te dejan con mal cuerpo y alimentan las teorías de la conspiración, que ahora no creen que la tasa de 0 contagios en Wuhan sea muy fiable (espero que no nos quiten ese rayo de esperanza tan rápido…), que el siguiente foco de la pandemia va a ser EE.UU (evidente viendo las políticas de Trump, el tamaño de su población y la evolución de esto) y la que nos toca más de cerca, la inutilidad de nuestro gobierno para conseguir los equipos de protección para sanitarios que ya han mandado queja al Supremo, por Dios, a qué están jugando…, es alentador ver cómo la industria e incluso particulares desde su modestia luchan por aplacar esta barbarie de escasez (pero como poco, es dramático leer que el gobierno ponga trabas a acciones individuales…, son momentos en los que tomar medidas inmediatas y no titubear).

En las aventuras médicas de mi padre, que podrías escribir un relato que fuese 3 meses de Son Espases o algo así…, hoy le han denegado la ayuda para adquirir una bota de ortopedia para después de la operación y que pueda empezar a apoyar el pie…, a ver, la situación que estamos viviendo supera cualquier planificación y entendimiento, hasta ahí bien, pero que mi padre parado de larga duración con la prestación que es les diga la asistenta social que ahora mismo está todo parado y que si quieren una bota como le ha dicho el traumatólogo se la paguen, costando casi 300€ que es más de la mitad de lo que gana al mes…, pues señores míos, no mezclemos asuntos…, seguiremos luchando, porque tampoco tiene culpa mi padre de lo que está pasando y de lo que le queda a él…

Me toca escape furtivo de casa ya que he tenido que ir a tirar la basura, y parecía un capítulo de Outlander siendo Jamie esquivando casacas rojas…, y es que ahora mismo nos da pavor el cruzarnos con gente a menos de 3 metros, en nuestra mente hay coronavirus envolventes y deseando saltar sobre nosotros…, y es que así funciona el subjetivismo del miedo.

Y más miedo me da el pensar que debemos ponernos todos de acuerdo como país para poder prosperar y salir de esta lo antes posible y no somos capaces de tener el reloj en la misma hora (y eso que los móviles lo hacen solos), mis vecinos empezaron los aplausos a las 19:57h. a las 19:59h. que salía yo al balcón ya había gente que se volvía a meter en casa y a las 20:00h. que empecé a aplaudir había quien ya me miraba por ir a destiempo…, vamos que debemos de ser un pueblo unido y el entendimiento es vital!

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