Diario de un Confinamiento – Capítulo 25: el de la bota ortopédica

De los sueños de hoy tengo 2 recuerdos más o menos claros:

El primero de ellos es que estaba con un grupo de amigos, de los que recuerdo claramente a dos de ellos y luego una cantidad de 10 personas más. Íbamos por la calle (que recuerdo calles empinadas al estilo Los Ángeles) hacia una especie de scape room (nunca en mi vida he ido a uno y eso que ahora parece que vivimos en uno perpetuo). Recuerdo estar dentro pasando de una sala a otra y nos daban instrucciones, recuerdo a una buena amiga a la que echo mucho en falta y que me reía como siempre. 

El segundo era más tangible, más real incluso. Estaba en el trabajo, en mi trabajo, en la oficina mirando mails y consumos. Recuerdo mirar artículos que estaban caducados y pensar “cómo no van a estarlo”…, recuerdo que era en 19 de Mayo (sí, exactamente esa fecha veía en el ordenador). Recuerdo pensar “no he arreglado lo del SEPE pero ya estoy trabajando…”. Y recuerdo que eras las 16:17h. estaba ya en casa y el director me llamaba preguntándome si me había ido para mirar unos números…

Es muy lógico que nuestro subconsciente sea tan nítido cuando los pensamientos ya no son tan confusos. Hace años empecé a leer a Freud, “la interpretación de los sueños”, recuerdo que era un libro un poco tedioso de leer y lo dejé, tal vez sea momento de acabarlo. La psicología siempre ha sido una ciencia que me ha curioseado, siempre que puedo busco, leo, me informo. La astronomía también me gusta y saber más sobre lo que está “ahí fuera” es de lo más interesante. Al final me faltará confinamiento para tanto que tengo por hacer…

Leve repunte de víctimas…, las cifras cada vez son más dudosas, y alguno de mis amigos con los que he hablado estos días puede testificar lo que dijimos “Jueves o Viernes aumento seguro de fallecimientos y Domingo leve disminución”. En el momento que las cifras de las gráficas pasan de infectado a muertos y los datos de control cambian es el momento en el que nos descolocan una vez más… qué curva estamos mirando, ¿contagios o fallecimientos?

El que no esté perdido que levante la mano. Ya no sabemos qué pensar, no sabes qué esperar aunque queramos lo mejor. La incertidumbre será la palabra 2020 aunque guardo un rayo de esperanza de que sea superación. 

Leía por un lado es caso de Islandia, país ejemplo de anticipación, el 31/01 ya comenzó a hacer test y, pese que es un país con menos de 400.000 habitantes, ya llevaba más del 10% de la población testeada y con medidas de distanciamiento prematuras. Se estima que la primera semana de Mayo comience el camino a la “normalidad”.

Los mismos pasos seguirán los países nórdicos, con la apertura de ciertos comercios, colegios… Ese será el objetivo a marcar por nuestro Gobierno si quiere mirar un poco el qué hacer. Aunque también hay que tener en cuenta que nuestra catastrófica situación no ha sido, en ningún caso la de esos países ni, por ejemplo, la de Alemania. 

Miraba el speech de Pablo Motos sobre los peces blancos y el Gobierno. He de decir que nunca me ha gustado como presentador, el formato del programa sí, pero no él. Ayer me tuve que callar porque sea por crear audiencia, polémica o lo que sea, puso voz a muchísima gente que no tiene la oportunidad de ser oída a esos niveles de audiencia. 

Finalmente ha llegado la bota ortopédica (ahora suenan trompetas de victoria como en la antigua Roma). Toca al portero el de Correos, pregunta por mi, me dice que me trae un paquete y le abro. Algo perdido con los nuevos procedimientos de entregas de paquetes a causa del coronavirus espero instrucciones. Cojo mi DNI para poder identificarme en la distancia y espero sin salir de los límites de mi recibidor. 

Llega el mensajero a mi planta, sale del ascensor y viene, así como si nada a darme el paquete. Sin guantes, con la mascarilla a modo de pañuelo de cuello como si de un desfile de moda se tratase. Me lo da en mano…, ¡amigo, mantenga las distancias!. Me dice “firme aquí”, le pregunto ¿“en la PDA”?, “Sí”, y se va. No estaba preparado, no me había puesto guantes porque pensaba que lo dejaría en el suelo a una distancia prudencial, que no tendría que firmar ni tocar nada… Entro, dejo el paquete en una caja que he puesto en el recibidor de productos a desinfectar y me desinfecto yo. 

Hablando del paquete, deberías ver cómo está envuelto, no cabe dudas de lo que es sin necesidad de abrirlo. Si alguien siente la curiosidad que me lo pida que le he hecho foto y se la enseño, madre mía…

Para mi sorpresa han llamado de Son Espases para preguntarle a mis padres que porqué el rehabilitador que tenía mi padre durante el último mes in situ puso en el informe que no hacía falta que continuase. La propia jefa de rehabilitación se extrañaba viendo el cuadro que tenía mi padre. Que no hacía falta más, ¿enserio?. Menos mal que ella misma se extrañó y ahora irán a hacerle la rehabilitación al propio domicilio. 

La analítica que le han pedido también se la harán en casa desde el mismo PAC ya que no las hacen como habitualmente. Y hasta el día antes les llamarán para preguntarles cómo se encuentran y si tienen tos para tomar medidas al acudir al domicilio. Imagino que las tomarán igualmente ya que el foco pueden ser también ellos mismos. 

Cómo conseguir rotuladores de pizarra blanca está siendo tarea imposible, hemos optado por poner hojas con imanes en la pizarra. Por un lado un calendario de “eventos”, es decir, las videollamadas con amigos y los directos de IG o YouTube que nos interesan. Por el otro la lista de la compra con imanes chachis de productos de comida y bebida que compramos hace años en el Natura del Prat (parada obligada en cada espera del aeropuerto). 

He ido a tirar nuevamente la basura (seguimos con Marie Kondo mission) y creo que con la gente que me he cruzado la proporción de mascarillas era de 1/10. Me sentía observado por llevar la mía. 

Hoy parece que los aplausos han remontado y la gente estaba más efusiva. Que haya pasado una ambulancia por la calle ha hecho que la gente aplaudiese con más fuerza. Y ha sido inevitable que se te haga un nudo en la garganta al ver a los sanitarios responder a esos aplausos. Luchadores y al frente desde el minuto 1.

He entrado en casa con lágrimas en los ojos y pensando que tachamos otro día en el calendario.

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