Diario de un Confinamiento – Capítulo 24: el de los cursos online

Consigo levantarme a una hora decente, eso está siendo duro por el sentimiento de vacaciones en clausura. Las pesadillas hoy han sido hasta entretenidas. Recuerdo estar en una especie de evento/concierto porque había un gran escenario al estilo Mallorca Live. Pero por otro lado parecía una celebración como una boda ya que recuerdo discutirme con una empresa proveedora por los vinos blancos que no había suficientes. Concretamente eran 3 vinos, Cune, Mar de Frades y José Pariente. Tiene narices que a veces no recuerde nada y hoy las marcas y que había pedido 36 botellas de cada…

Mientras espero la llamada de la empresa de transportes, Ikea me ha enviado ya 3 correos apaciguando mis ansias de ollas nuevas diciéndome que me llamará la empresa que me lo va a traer para ponerse de acuerdo conmigo, ¿de acuerdo? ¿Enserio les he de avisar cuando voy a estar en casa?.

Lo que es más desternillante es que ayer me llega un correo de publicidad de Ikea poniendo “Soy tu cocina y quiero decirte algo…” y ¡magnífico! 20% de descuento en ollas y sartenes…, ahora…

Bueno seguiré actualizando el correo para ver con qué nueva me sorprenden y a ver si mi pedido “sigue controlado”. No veo el momento de estrenar mis ollas…, ilusiones de confinamiento. 

Desde que empezó el estado de alarma una de las cosas que creo que han tenido más auge son los cursos online. Yo hace años que hago MOOCs y formaciones a distancia (si bien es cierto que hacía más de un año que lo tenía bastante olvidado). He visto de todo un poco, siendo el marketing, el social media y la programación unos de los más demandados y por ende ofrecidos. Hoy me llega una promo de un curso de criminalística…, y me estoy planteando hacerlo…

Hoy he empezado “Photoshop: una herramienta para presentaciones innovadoras”. Un curso bastante interesante que no sólo trata de Photoshop, sino que hace un repaso a la historia de la fotografía. Éste lo he encontrado en la plataforma de edX. 
El paso 4 en las compras compulsivas ha dado un nuevo giro. Ahora, el material escolar y de manualidades, si miras en comercios online, véase Amazon, los rotuladores son el bien preciado de los padres (aunque me imagino que más de uno habrá hecho peripecias para que los niños lleven esto de la mejor manera). Mañana saldré a la jungla de los supermercados para ver la demanda y la producción de harina/levadura y pipas/palomitas/cacahuetes cómo va. 
El SEPE, al menos la web, estaba menos saturada hoy, he podido consultar mi estado y me ha llegado el PIN de móvil a la primera. Pero nada, de momento mi situación sigue igual, no aparezco “regulado” como inclusivo de un ERTE por lo que mañana probaré suerte nuevamente. 

Anoche por fin nos animamos, y decir animarse en estas épocas no es moco de pavo, a ver la película de Contagio. Imagino que muchos la habrán visto, ya sea en su momento cuando se estrenó allá por 2011 o ahora por el morbo de la situación. Las similitudes con lo que estamos viviendo son muchísimas, tal vez si fuese virólogo o formado en alguna materia de virus o pandemias diría “claro que se parece es lo normal en estos casos”, pero como no lo soy sentía escalofríos con cada evolución de la película. La película habla de una tasa del 20% de mortalidad y vemos los saqueos y el vandalismo…, aunque no lo parezca, podríamos estar peor. 

He ido a tirar la basura y me he venido arriba, 4 bolsas (al menos separados envases, papel y orgánico) revistas viejas, basura… Pensaba que no llegaba y eso que los contenedores están en la calle de al lado. Hay que hacer más pilates que hoy tengo hasta agujetas…

Esta noche seguiré “tocando la guitarra” como solía decir mi abuela a cortar el jamón. Una de tantas cosas que me ha enseñado mi padre es a cortarlo bien y evitar que haga curva que tanta rabia le da. Menuda palabra, curva, la tenemos grabada a fuego estos días. 

Las 20:00h., los aplausos cada vez son más tímidos y sordos. Vamos a seguir serenos porque no hemos acabado la guerra y aún nos queda la postguerra. Fuerza. 

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