Diario de un Confinamiento – Capítulo 22: desgaste mental

Lunes gris, lunes sin gracia…, ya llevamos demasiados días y las fuerzas flaquean. Me levanto pensando en aprovechar el día pero el ímpetu de las primeras semanas no está. Decido tomarme el día algo contemplativo.

Ayer estuve muy entretenido, por decir algo, con el famoso vídeo de Yanny & Laurel. Tras el vestido de diferente color o las deportivas, aparece un juego auditivo con el que crear controversia. Imagino que la mayoría ya lo habrán visto, pero sigue creando debate, yo escucho Laurel, por cierto.

El menú que hicimos para esta semana no ha podido empezar peor, tocaba para comer lentejas con arroz y verduras, pero no tenía lentejas…, menuda planificación… El miércoles imagino que iré a por nuevas provisiones esenciales (y sí, si encuentro pipas o cacahuetes con cáscara y salados pues también). La semana pasada que hice la última compra, soy responsable, sí, fui entre las 14:30h. y las 16:30h. y se podía comprar de manera menos apocalíptica. 

En mi día contemplativo, he estado un rato de observador callejero en el balcón (poco más puedo hacer al aire libre). He podido ver a gente paseando incluso 3 personas, gente paseando el perro en pareja, algún niño con su madre… Lo que me ha matado ha sido ver a dos personas despedirse en el portal con dos besos… Cuánto daño nos está generando el coronavirus, el confinamiento y el bombardeo informativo que tenemos, sobre todo, en redes sociales. 

Hoy ha sido un lunes muy duro. Me siento apagado, exhausto, sin luz (y no es que me la hayan cortado, sigo pagando mis facturas religiosamente). Mañana espero que el Sol vuelva a brillar, con intensidad, porque hace falta.

Hasta los aplausos de las 20:00h. han costado arrancar y ya empieza a notarse menos intensidad y menos cantidad. Hay que aguantar y hay que tener aún más fuera, sobre todo mental. Fuerza. 

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