Diario de un Confinamiento – Capítulo 21: Freud Style

Sigo con mis casos de estudio de los sueños, a lo más puro Freud Style. He soñado que me iba en barco, acompañado por unos amigos, y tenía que embarcar el coche. Hasta ahí bien. Pero tenías que llegar a las 09:30h. para salir a las 11:00 y cuando tu coche había entrado te daban un trozo de papel con el ok escrito a boli azul. 

El otro que he soñado es que había un hombre que “compraba” niños para que robasen en recreativos. Concretamente había comprado 7 más 2 que eras suyos. Además los niños que compraba tenían algún tipo de autismo. Dentro de lo retorcido de todo esto recuerdo la ansiedad y los esfuerzos por denunciarlo y que se hiciera algo sin éxito. Sí, a mi también me explota la cabeza. 

Los sueños de confinamiento son de lo más retorcidos y lo curioso es que casi todos los días los recuerdo al despertar. 

Imagino que mi cabeza también se durmió con un ruido de fondo que ha propiciado los malos sueños. La iluminada de la vecina de la finca de enfrente tuvo su tardeo personal con un timbal de las narices hasta pasada la 01:00h… Y si dijéramos oye que la muchacha es una erudita de la percusión, pero qué va, lo único que sabía hacer era aporrearlo descompasada y con una intermitencia de semáforo fundido. 

Leo los titulares de la prensa como todos los días, al detalle sólo los artículos que no me parecen basura que son pocos. Nuevamente un repunte en los fallecidos y pasamos de 600 en 24 horas. Este confinamiento da para muchas cábalas y en ocasiones me planteo si no juegan con nosotros y nos dan datos a la carta para gestionar la relajación o la tensión ante lo que estamos viviendo. 

Esta situación es tan dura que ya ni tan siquiera se cuantifican infectados en los titulares. La cifra de gestión es la de los fallecidos y ya. Los curados llevan un aumento exponencial como era de esperar en el tiempo y siempre es un soplo de aire esperanzador. 

En aras de ser mejor manitas y tras mi éxito arreglando la lavadora hoy he querido colgar una pizarra magnética en la cocina. He de decir que dicha pizarra ya estaba en la cocina hace unos 6 años pero no aguantó bien y se cayó (de ahí lo de intentar ser mejor manitas). Era ahora o nunca así que pistola de masilla en mano parece que el reto ha sido satisfactorio, otra cosa es cómo han quedado mis manos. 

En tiempos de coronavirus una de las cosas que tenemos más interiorizadas son los guantes. Guantes que no me he puesto para manipular la masilla y he acabado con los dedos bien pegajosos. Pues el que crea que se va con alcohol, ya os digo que no será con el de las heridas… Como he estado 10 minutos intentando quitármela y no había manera, pues para Google que voy. Leo, textualmente, intentar quitársela lo antes posible y que no se seque…, ya se me estaba secando…, y usar alcohol o Nenuco y un trapo, basura de consejo.

Como no había un “quitarse masilla para Dummies” pues a probar. 10 minutos después y alternación de alcohol y acetona, reto conseguido, nota mental: la acetona (de 99%) es más efectiva que el alcohol (otra cosa es que combine tan bien). 

He invertido un buen rato de mi domingo de confinamiento en la consulta de mi situación del ERTE en la página del SEPE. Intentos fallidos: 6. Éxitos: 0. Fallaba por todos lados, que me daba un archivo PDF pero al intentar abrirlo en el móvil desaparecía…, lo intento con el portátil y me dice que no puede haber más de una petición del mismo archivo… Intento consultar el importe a percibir, allá por Mayo, y me dice que mi cuenta corriente no es correcto (pidiéndome los ultimo 10 dígitos de tal).

Todo son facilidades…

Mi alegría del día es que mañana empieza Masterchef nuevamente. De los pocos programas que sigo en tiempo real, pero es que el mundo de la cocina me apasiona aunque el cocinar no sea mi fuerte, pero ¡sí todo lo relacionado con ese sector!

El resto del día va a ser parecido al de ayer, videollamadas, debates expertos con amigos que procuramos arreglar el mundo con nuestros desvaríos. Algún juego de mesa sin mesa pero por Skype. El parte de cómo les va a mis padres con su antigua nueva rutina de estar en casa. Y alguna risa para que esta realidad sea menos real por un rato para cuando lleguen las 20:00h. contener el aliento pensando en que hay gente que lucha por conseguir un día más. 

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