El coach, ese concepto que tanto me gusta y que tanto bien creo que puede hacer a todo el mundo, esa manera de ver y hacer ver las cosas para poder crecer profesional, y sobre todo, personalmente. Eso sí, tanto puede ayudarte como no valerte de mucho, como en todo, hay que querer y más cuando se trata un tema tan profundo como las emociones.

Pues bien, ayer asistí a una charla, una conferencia que de buenas a primeras podría ser una de tantas, pero que desde un comienzo desprendía algo especial; mis querido Amart (JuanRa y Marga) me invitaron a asistir, me alentaron a conocer a Ángel López, un coach que les había causado un impacto tremendo cuando lo conocieron y les comenzó a explicar qué es “Creadores del Destino” y cómo entiende él la vida.

Ayer, día más que caluroso de verano, víspera de San Juan, nos encaminamos a la Escuela de Hostelería, algunos cuantos valientes estábamos dispuestos a dedicar nuestra tarde a alguien que no dudó en recibirnos con una amplia sonrisa y con agradecimiento, ya por el interés, ya por no dedicar la tarde en cualquier playa o terraza disfrutando de nuestro pequeño paraíso mallorquín.

Arrancamos la conferencia con un concepto muy concreto, Ángel nos dice que lo más importante es la energía para ser feliz, pero no cualquier energía, sino nuestra energía y que procede de la emoción, y para poder entender ese flujo de energía tenemos que ser capaces de responder al porqué de nosotros y lo que es más importante, ser capaces de identificar qué es realmente importante para nosotros en la vida; un comienzo con dos conceptos de entrada sencillos de entender, pero muy muy complejos de identificar.

Ángel nos hace hincapié en que el cuerpo es el reflejo de nuestra felicidad, nuestra postura, nuestra actitud es un claro espejo de cómo nos sentimos y de cómo estamos, rescaté una frase de tantas y es la siguiente, “si tu cuerpo está alineado, las emociones están alineadas; es importante alinear tu cabeza con tus emociones y tu cuerpo“.

La conferencia marchaba a un ritmo contrarreloj y lo que se preveía poco más de una hora nos llevó a algo más de dos, cierto es que cuando escuchas a alguien que desprende tanta energía y que vive y disfruta de esa manera con lo que hace y para quien lo hace, el tiempo parece desaparecer… y es que como se dijo ayer “la felicidad es un estado interno que hay activar” y nada más cierto.

Ángel nos desvelaba y nos adelantaba a todos los asistentes una clave que él considera que es la fórmula del éxito y por ello de la felicidad, o dicho de otra manera la fórmula de la felicidad y por ello del éxito:

Las 4 des:

Decisión, y para explicarlo qué mejor que lo que se dijo ayer: “la persona que eres hoy es en base a decisiones que tomaste ayer, pero las decisiones que tomes hoy definirán quién serás mañana“.

Determinación, actuar en base a las decisiones que tomes, no basta con querer o lo que es mucho peor, querer hacer, hay que actuar para conseguir los propósitos.

Disciplina, y es que la repetición es la madre de toda habilidad.

Deseo, y es que no basta con querer algo, hay que desearlo para poder hacerlo posible.

Y el resto de la conferencia en la que ni faltó ni sobro nada, tratamos nuestra zona de confort, es esa que nos sentimos tan seguros y relajados, pero que es la que nos impide llegar a nuestra zona de aprendizaje, esa en la que no estamos tan seguros, en la que no nos sentimos tan tranquilos, pero que es definitiva es en la que está todo aquello que queremos alcanzar, y no podía no tener frase para la ocasión, “aquello que más anhelas está detrás de lo que nunca has hecho“.

Y acabó mejor que comenzó, Ángel nos regaló un abrazo a cada uno de nosotros, no un abrazo de compromiso, un abrazo sincero que nos invitaba a seguirlo allá donde fuese, y es que cuando uno hace las cosas con pasión y creyendo en lo que hace es complicado que no logre sus sueños.

Selfie de JuanRa "Creadores del Destino"

Cierro con un detalle que me gustó mucho y que desde ya lo aplicaré como una máxima, y es “la regla de los 10cm, algo tan bonito como lo que mide una sonrisa” y es que ya lo dijo Charles Chaplin, “Un día sin una sonrisa, es un día perdido“.

 

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